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MORIR CON AMOR

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEstas últimas dos semanas hemos acompañado a bien morir a nuestra vecina. Una persona con una historia personal dura. Juana, huérfana en guerra, dicen que vio fusilar a sus padres con ocho años. Le tocó penar en un orfanato donde nunca se adaptó y del que huyó finalmente viniendo a parar a Jaén con unos dieciséis años. Oriunda de Marmolejo, nunca encontró a ningún familiar vivo. En la capital conoció a un matrimonio de buen corazón que la acogió como a una hija más, le dio un hogar, una razón para salir adelante… Allí Juana aprendió a cuidar de otros y se hizo una mujer, recuperando su salud y su vida. Después conoció el amor y formó un hogar, trabajó en los hoteles de nuestras costas y ahorró para tener una casita donde vivir. Desgraciadamente la vida no le dio descendientes y le quitó al esposo querido. Viuda y sin nadie a quien querer Juana volvió a quedarse sola. Encontró a ratos compañía, pero nadie que quisiese compartir definitivamente su soledad. Llegó a ir a “Juan y Medio” buscando llenar ese vacío que dejó la marcha de su esposo al que decía haber querido mucho. Juana vivió la dureza de la posguerra, careció de tanto que aprendió a dar a manos llenas cuando le cambió la suerte en la vida. Algunos dicen que hubo quién se aprovechó de las circunstancias, pero ella se hacía la tonta porque el cariño vale más que cualquier cosa en la vida y ella lo necesitaba. Su compañía fueron muchos días el Canal Sur y su canario, que hacía solos para ella.2-centro-residencial-para-mayores-altos-de-jontoya-845x310 A sus 87 años, después de muchos accidentes domésticos por su acentuada artrosis, conseguimos que aceptara estar unos meses en una residencia. Ella nos decía que quería morir en su casa, entre sus recuerdos. Un hogar que le había costado muchos esfuerzos conseguir. Sin embargo en la residencia Altos del Jontoya se sintió acogida, querida, cuidada, escuchada. Los primeros días echaba de menos su casa y nos decía que sólo había “gente con ruedas” en el centro. Nos recordaba en cada visita nuestra que cuando se recuperase volvería a su hogar querido, a ser de nuevo nuestra vecina. Sin embargo los lazos afectivos en la residencia se iban tejiendo, como una red de hilos suaves que te envuelve para acunarte. Sin darse cuenta fue acogiendo el cariño de los que la cuidaban, de sus compañeras, de las enfermeras, de los directivos… todos tuvieron un lugar en su corazón , como lo tuvimos nosotros y nuestra familia.anciano-triste

Hace dos semanas se enfermó de gravedad y fue internada en el Hospital. Diez días encamada aceptando las indicaciones de los médicos y enfermeras sin quejarse; acostumbrada a la soledad compartir la habitación con dos enfermas más y los familiares no le molestó. Ni una queja, ni una mala cara, ni un “estoy harta”. Se dejó cuidar y tuvo palabras de cariño para todos, hasta le echó algún piropo a su doctor. Preocupada por los que la cuidábamos preguntaba constantemente por nuestros hijos, por los vecinos… En su enfermedad ya no nombraba su casa, quería volver a su cuarto en la residencia, ponerse su ropa y comer la rica comida que le ofrecían allí. Pidió el alta y la acompañamos en la ambulancia con su tratamiento prescrito. Fue recibida con todo el cariño y se echó aliviada en su cama, nos despedimos de ella con un beso y la promesa de regresar el domingo, como siempre. Sin embargo la vida puso este jueves el punto final a su historia llena de renglones torcidos. Hoy la despedimos ante el altar un puñado pequeño de gente que la quisimos de verdad. Juana se fue en paz, rodeada de amor, sin nadie de su familia que la despidiera pero con la certeza de haber sido querida.

Physician Talking to Patient ca. 2003No es la primera vez que sentimos que formamos parte de una familia que va más allá de los lazos de sangre, que nos toca ser hermanos, padres, madres de personas que entran a formar parte de nuestras vidas porque les abrimos la puerta. Con todos aprendemos, nos sentimos queridos y nos ejercitamos en el amor. Juana escribió un capítulo de nuestras vidas y nos enseñó a hacer realidad el refrán que hace tiempo aprendimos en Ecuador: “¿quién es tu hermano? el vecino más cercano”. Buen viaje, vecina querida!!

Foto 1: Hoy en día es muy importante tener una muerte digna. Muchas personas pasan por este trance en soledad.

Foto 2: Las residencias de mayores son muchas veces espacios donde acompañar a las personas a morir con dignidad.

Foto 3: Muchos de nuestros mayores experimentan una gran soledad en sus últimos años de vida

Foto 4: Los hospitales son espacios donde muchas personas pasan sus últimos días. El calor humano de los profesionales es fundamental

NAVIDAD CON OJOS DE NIÑO

1-papainfanciamisionera02Hoy queremos hablaros de los niños y de su especial sensibilidad misionera. En estos día hemos escuchado noticias donde los protagonistas son niños que quieren ayudar a otros, como los de la escuela de Ibros que han regalado las felicitaciones de navidad de este año a los internos de la cárcel de Jaén para que puedan felicitar a sus familiares. La Navidad nos vuelve a todos un poco niños y son los recuerdos de las navidades de nuestra infancia los que nos hacen a los adultos vivir estos días con una mirada de amor hacia los que tenemos cerca y a veces descuidamos. Mirar con ojos de niño la vida nos hace más humanos y nos acerca a lo mejor de nosotros mismos. El Papa Francisco durante una Audiencia habló de los niños: “Después de haber pasado revista a las diversas figuras de la vida familiar, madre, padre, hijos, hermanos, abuelos, quisiera concluir este primer grupo de catequesis sobre la familia hablando de los niños. Los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ahorró este paso.2-improyectos Es el misterio que contemplamos cada año en Navidad. […] Es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas para comprender a Dios. No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bonitas y fuertes de Jesús sobre los “pequeños”. Este término “pequeños” se refiere a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en especial a los niños (cf. Mt 11,25 y 18,10) […]. Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos remiten constantemente a la condición necesaria para entrar en el reino de Dios: la de no considerarnos autosuficientes, sino necesitados de ayuda, amor y perdón. Y todos necesitamos ayuda, amor y perdón. Los niños nos recuerdan otra cosa hermosa, nos recuerdan que somos siempre hijos […]. Y esto nos reconduce siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros mismos, sino que la hemos recibido. El gran don de la vida es el primer regalo que nos ha sido dado. A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto, como si fuésemos nosotros los dueños de nuestra existencia y, en cambio, somos radicalmente dependientes. 3-imcolaborarEn realidad, es motivo de gran alegría sentir que en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos. Este es el principal mensaje que nos dan los niños con su presencia misma: solo con ella nos recuerdan que todos nosotros y cada uno de nosotros somos hijos. Y son numerosos los dones, muchas las riquezas que los niños traen a la humanidad. Recordaré sólo algunos. Portan su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y en la mamá; y tiene una confianza natural en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, aún no está contaminada por la malicia, la doblez, las “incrustaciones” de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, sus egoísmos, pero conservan una pureza y una sencillez interior.”1premioim
Miles de niños de todos los continentes participan cada año en la Obra Pontificia de Infancia Misionera, cuyo lema es “Los niños ayudan a los niños”. Infancia Misionera es pionera en la defensa de la Infancia. Se adelantó 80 años a la Primera Declaración de los Derechos del Niño -la Declaración de Ginebra- y más de 100 años al nacimiento del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Infancia Misionera nació en 1843, por iniciativa de un obispo francés que invitó a los niños de su diócesis a colaborar con los niños de China. En 1922, el Papa Pío XI asumió esta iniciativa como suya, y dio a esta Obra el carácter de “Pontificia”.imquees
Foto 1: El Papa nos dice que “los niños llevan consigo la capacidad de recibir y dar ternura. Ternura es tener un corazón “de carne” y no “de piedra”, como dice la Biblia… Los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y a llorar.”
Foto 2: Los donativos para misiones recogidos a través de la Obra Pontificia de Infancia Misionera en todo el mundo forman un Fondo Universal de Solidaridad. El dinero se distribuye equitativamente entre los 1103 Territorios de Misión.
Foto 3: Durante todo el año se reciben donativos para INFANCIA MISIONERA, los niños son los primeros colaboradores que entregan generosamente su donativos para ayudar a otros niños.
Foto 4: Crhistma ganador del concurso que hace cuatro años las Obras Misionales Pontificias convocan  para felicitar la navidad y que ésta sea misionera.

EL CAMINO DE LA MISERICORDIA

pedro-canoEl domingo pasado en Roma el Papa Francisco clausuró el año de la misericordia y publicó una carta apostólica que nos anima a seguir siendo misericordiosos.
La Carta Apostólica que puede leerse íntegramente en: Carta Apostólica Misericordia et misera www.vatican.va comienza recordando la escena de Jesús y la adúltera para afirmar que “la misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio”.
Señala el Papa además que, “ahora, concluido este Jubileo, es tiempo de mirar hacia adelante y de comprender cómo seguir viviendo con fidelidad, alegría y entusiasmo, la riqueza de la misericordia divina”. El Papa ha valorado el servicio prestado por los Misioneros de la Misericordia, a los que da las gracias, y ha querido que este ministerio extraordinario “se prolongue todavía, hasta nueva disposición, como signo concreto de que la gracia del Jubileo siga siendo viva y eficaz, a lo largo y ancho del mundo”. Hoy os compartimos la experiencia de un compañero nuestro, misionero laico en la frontera entre Haití y República Dominicana. Él expresa con su testimonio ese amor misericordioso del Padre:
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“En un año donde los conflictos en Siria, en la frontera colombo-venezolana y en México-Estados Unidos, nos han mostrado el sufrimiento de los refugiados, desplazados y repatriados, yo quería mostrarles la realidad de miles de personas en la frontera dominico-haitiana que se concentran en campos de refugiados esperando una respuesta que nunca llega. Actualmente unas 4.000 personas intentan buscar en los cuatro campos de refugiados y desplazados que se están formando un futuro mejor para ellos y sus familias, huyendo de la pobreza y la falta de alimentos. Muchos son víctimas de deportaciones por las políticas migratorias en República Dominicana aunque la mayoría son desplazados internos del propio Haití en busca de una oportunidad para salir de la pobreza. Muchos de nosotros nos preguntamos como es posible que todas las desgracias se ceben siempre con Haití…No tengo la respuesta, pero creo que algo tiene que ser debido a que Haití sea el país más pobre de América Latina y del Caribe, que sea el cuarto país más desigual del mundo, algo debe influir que la media de pobreza en el país este entre el 70 y el 80%, que este deforestado en un 98%, la mayoría de pedrocano_repdominicanalas casas sean de palo, con techos de zinc o de palma, muchas casas se hagan en zonas de pendiente, que tenga -1 médico por cada 10,000 habitantes, que el 57% tenga letrinas y un 23% no tenga ni un agujero en el patio de la casa, que solo 1 de cada 8 viviendas tenga agua en la vivienda o cerca de ella … y que las ayudas humanitarias que siempre se promete nunca lleguen o siempre lo hagan entorno a un 40% de lo que se promete.

Entonces mi pregunta para todos y todas los que me leen sería, ¿se ceba la desgracia en Haití? o ¿es victima Haití de la vulnerabilidad que conlleva la pobreza lo cual la hace más susceptible de caer en la desgracia?
Como misioneros, debemos salir a un encuentro cargado de humanidad con nuestros hermanos que más sufren, y pedir a los estados implementar medidas para que la protección de las personas, y sus derechos, se hagan realidad. Sin embargo todas las acciones que se tomen no serán suficientes si no se fomenta una cultura de la acogida y del respeto que impregne a toda la sociedad y lleve a relaciones equitativas y justas para cualquier persona, con independencia de su origen social, étnico o nacional.
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Foto 1: Pedro Cano, misionero laico de OCASHA, denuncia la grave situación que padecen las miles de personas que se concentran en campos de refugiados en la frontera entre República Dominicana y Haití en busca de un lugar digno donde vivir.
Foto 2: El paso del huracán Matthew en octubre dejó en Haití 546 muertos, 128 desaparecidos, 175.509 personas que han perdido su hogar y 1.4 millones en necesidad urgente.
Foto 3:Las condiciones en la frontera con la República Dominicana son terribles, el Servicio Jesuita a los Refugiados da atención a través de misioneros y voluntarios como Pedro Cano
Foto 4: Desde el 2012 la asociación misionera Ocasha está presente en este proyecto apoyando a la población más vulnerable.