MALI, TRABAJANDO EN UN CLIMA DE CONFLICTO

Aly Traore et Manolo GallegoMalí es uno de los países más pobres de África. Desde marzo del 2012, el país se ha convertido en una nueva zona de inestabilidad e inseguridad, sobre todo en las regiones del Norte transformándose esta región en un desierto cultural, social, político y económico. En este país y en este escenario vive y trabaja nuestro paisano Manuel Julián Gallego, misionero de los Padres Blancos. Hemos contactado con él en sus vacaciones en la Puerta de Segura y nos ha hecho llegar un correo donde nos habla de la situación del país y de su tarea:
La ocupación del Norte de Mali por grupos islamistas ha tenido un efecto muy negativo a nivel internacional, ocasionando una gran inquietud y el consiguiente deterioro de toda la economía maliense: cooperantes expatriados que abandonan el país, caída del turismo, suspensión de congresos y viajes de negocios, cierre de hoteles y restaurantes, y graves perturbaciones a nivel de agricultura, comercio, artesanía, etc. El 20% de las fábricas de la capital han cerrado y el 60 % recurren al paro técnico… Muchas personas han perdido su puesto de trabajo y quienes sí tenían empleo y buenas condiciones salariales, ahora tienen que conformarse con “sueldos a la maliense” (entre 50 y 100 € al mes)… Estados Unidos ha retirado a Mali el estatuto de socio privilegiado a nivel comercial, y la Unión Europea también ha recortado severamente la inversión en muchos sectores de su cooperación, todo ello a causa del retroceso de la democracia en el país. Los precios de los carburantes, del gas y de productos de primera necesidad han experimentado una subida astronómica, la cesta de la compra se convierte en un lujo para muchas personas”.1375035934_670260_1375106573_noticia_grande
A nivel político también se han producido cambios importantes. Este verano hubo elecciones y el presidente electo es un rostro muy conocido del panorama político nacional. Antes de acceder a la jefatura del Estado, dirigió varios ministerios en Gobiernos precedentes y ocupó el puesto de primer ministro de 1994 a 2000. Con reputación de inflexible, a Keita, de 68 años, le aguarda la difícil tarea de reconciliar un país traumatizado y debilitado por 18 meses de profunda crisis política y militar, la más grave de su historia reciente y con medio millón de desplazados. Manuel nos cuenta como a pesar de todo sigue coordinando los proyectos de salud que apoya Médicus Mundi en la zona:
Esta situación ha tenido un efecto directo en el trabajo de las ONGD en el terreno… Pero los proyectos han continuado y los responsables acudían a Bamako; durante este tiempo fueron equipadas dos nuevas maternidades con cerramiento y abastecimiento de agua potable, y actualmente funcionan con normalidad. El Centro de Salud de Sougoumba ha mantenido las actividades sanitarias del dispensario, de la maternidad, de la ambulancia, la compra de medicamentos, campañas de vacunación, actividades del centro nutricional, salarios del personal, y visitas a los poblados para sensibilizar a la población sobre temas de salud: VIH/Sida, paludismo, planificación familiar, enfermedades, higiene, lucha contra la mutilación genital femenina dentro de la campaña “Las comunidades se comprometen para abandonar la práctica de la escisión”(en Mali, más de 550 poblados se han adherido al Programa Nacional de Lucha contra la Escisión). Sin embargo, de cara al presente año 2013, el proyecto de salud materno-infantil en la zona rural de Koutiala ha habido que reducir algunas de las actividades previstas por falta de medios económicos, y se conservan los que las poblaciones han podido gestionar con los recursos locales: centros de salud, maternidades y farmacias. Con la crisis Misa en Kalanaque vive el país, todas las acciones de desarrollo han sido reorientadas hacia las acciones humanitarias, que ahora son prioritarias; reparto de comida, atención a las victimas de la guerra, personas refugiadas y desplazadas (unos 700.000 en Mali y países limítrofes, de los que más del 70% son mujeres y niños/as). El conflicto del Norte y el desplazamiento de las poblaciones han agravado la crisis alimentaria y nutricional que afecta a unos 19 millones de personas en la región del Sahel. Mali tiene grandes desafíos a nivel de seguridad, político, humanitario y de desarrollo; así pues toda la solidaridad y generosidad que pueda venir de instituciones y organizaciones será bienvenida para que el país pueda ponerse de nuevo “de pie”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s