Carta de Andrés, Febrero 2012

Querid@s amig@ y herman@, os escribo y comparto algo de nuestra vida por aquí:
Han pasado las elecciones y la vida en Bayenga sigue como antes; quizás con algo más de esperanza por todas esas promesas realizadas por los políticos durante la campaña electoral. Siempre con motivo de la campaña electoral un grupo de empleados del ministerio de transportes, sirviéndose de máquinas viejas y averiadas casi continuamente, han
llegado hasta Bayenga por la carretera de Kisangani. ahora tenemos una carretera impensable hace tan sólo unos meses. Podemos recorrer 25 km en 30 minutos y eso aquí es un récord.
Con la carretera llegan los comerciantes y con ellos los compradores de oro y todo un tráfico de gente que convierte poco a poco a Bayenga en el centro de operaciones de los explotadores mineros de los alrededores. No os imaginéis nada de industrializado; todo es artesanal: transporte de mercancías sobre las espaldas o en bicicleta (en moto para los más atrevidos), almacenes hechos con troncos de madera y ramas entrelazados y “rebocados” con barro, pero eso sí, cubiertos con láminas de zinc que los vuelven más duraderos, protegiéndolos de la lluvia.
Autoridades corruptas, soldados que en lugar de proteger la población abusan de ella con torturas gratuitas y extorsiones cotidianas. Población muy poco letrada (desprecio de la escuela, pues no hay salidas laborales que justifiquen años de “inversión” de dinero y de mano de obra barata -los alumnos-). Desconocimiento de los derechos humanos y de la ley congoleña, por lo que las autoridades abusan sin cesar de la población, que, por su parte, tiene miedo y parece aceptar con fatalismo esta realidad…
Empresas mineras que acechan para venir a instalarse en los alrededores aprovechando la riqueza del subsuelo y la mano de obra barata, con la connivencia del Estado que puede decirse que está ausente sobre el terreno, que ha ya vendido desde las oficinas de Kinshasa a las empresas que esperan sólo el momento oportuno.
¿De qué vivirán estas personas con las que caminamos cuando deban abandonar sus campos entre las manos de las empresas?
Sobre todo este panorama gobierna la miseria, que hace que la inmensa mayoría de las personas se deje comprar aún a sabiendas de las consecuencias de su desimplicación…
En medio de toda esta situación los más vulnerables sufren más y comprenden menos. Se trata de los más pobres, de los menos instruidos, niños, ancianos, enfermos, marginados y todo se multiplica exponencialmente si además eres pigmeo.
Cuando llegas a Bayenga, enviado para anunciar la Buena Noticia del Reinado de Dios, para proponer otro modo de ser hermanos y humanos, otro mundo posible, comprendes que se trata de una carrera de fondo. Me viene a la cabeza la época en que se construían las catedrales mastodónticas… siglos de trabajo… las chozas y las otras casas pensadas para “vivir mi familia y yo”, todas cayeron y de ellas no queda ni el recuerdo.
Comprendo que no recogeré frutos, que no viviré en esta “catedral”, pero que vale la pena empezar a excavar los cimientos, que vale la pena soñar y apuntar más lejos, mucho más. Creer en la utopía de la Nueva Humanidad comenzada por Jesucristo.
Así, comenzamos la jornada, sacando agua fresca del pozo de la Palabra en el silencio de la noche, donde nuestro Señor deja escuchar su voz con claridad, unificando nuestro corazón, confrontándolo y recreándolo desde la toma de conciencia de la realidad personal y comunitaria, a la luz de la Utopía del Evangelio.
Cuando las aves matinales interrumpen la sinfonía de grillos y lechuzas y los rayos del sol empiezan a dejar ver las sombras, celebramos la esperanza del Dios de la vida y del pueblo en camino en la Eucaristía cotidiana.
A partir de ahí entiendes que no te perteneces más: interpelaciones, peticiones, alegrías y llantos, trabajo de construcción de una sala de reuniones donde se pueda hacer el trabajo de concienciación y formación de líderes, reuniones, itinerancia en campamentos y aldeas para anunciar la Palabra, animar, sensibilizar, acompañar…
A menudo se tiene la impresión de estar en un continuo empezar que desafía la paciencia y la perseverancia de cualquiera, también la nuestra, pues no somos esos héroes que cuentan por ahí.
Trabajo de mediación entre miembros de la misma familia en conflicto; mediación entre población y autoridades, mediación entre personas de distintas tribus o etnias, sobre todo entre bantúes y pigmeos; Vivir todo esto como portador de paz y sembrador de esperanza, de nuevas posibilidades… es un desafío que nos lleva a confrontarnos con
nuestros límites personales y a constatar nuestra impotencia.
No queda más que recurrir a Aquél que da la Vida y que confía en todos sus hijos. Dejar espacio al cambio, dar nuevas oportunidades a cada uno, a nosotros mismos, … dejar espacio al milagro… y éste llega. A menudo sin saber cómo ni por donde, cuando ya no lo esperas, quizás para que entiendas que no eres tú ni tu fuerza, sino Nuestro Señor y su
misericordia los que crean y recrean sin cesar cada una de sus criaturas sin que lleguemos a percibir el proceso, a veces.
Este año estamos dando importancia especial a la escuela secundaria, pues vemos que nuestros jóvenes no están bien equipados intelectual ni éticamente para afrontar todo este cambio que está imponiéndose a un ritmo vertiginoso en nuestra parroquia. También ahí encontramos desafíos extraordinarios: enseñantes sin ética ni valores, sin vocación ni
motivación, un Estado que ha abandonado la educación y los educadores, que no apuesta por los jóvenes si no es para explotarlos o hacerlos soldados…
Queremos que nuestra escuela sea un lugar donde se formen jóvenes con ideales y que den algún paso para alejarse del tribalismo; que sepan respetar a la autoridad pero sin miedo a los corruptos; jóvenes que crean y vivan valores del Reinado de Dios para participar en ese nueva humanidad que ya camina por loas calles del universo sembrando Buena
Noticia sin complejos.
El desafío se hace mayor en una iglesia sin medios ni estructuras. Nos gustaría emplear estructuras sencillas… en fin.
Ahí vamos caminando. Os invito a venir y ver, como lo hizo nuestro Maestro; participad de este Camino apasionante y apasionado. Haceos más hermanos de la humanidad y de la humanidad sufriente; sin pretensiones de cambiar las personas ni las cosas, sino de hacernos propuesta para todos; propuesta de Vida Nueva, sin fronteras ni razas, haciendo de cada
instante de nuestra vida un pedazo de eternidad.
Un abrazo para ti que me lees y para todos los que a tu alrededor esperan y creen en una Nueva Humanidad.
Andrés

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Una respuesta a “Carta de Andrés, Febrero 2012

  1. Gracias por tu entrega y por compartir tu experiencia que es toda una oración. Un abrazo también para tí y para todos nuestr@s herman@s con los que compartes tu vida. Mª Carmen

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