Mirando el horizonte

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Los días amenazan con lluvia y el olor a tierra mojada nos visita, sin embargo en esa batalla diaria con las nubes, casi siempre el sol gana el combate final; aumentando la sensación de calor que se abre camino en esta época en el trópico. Las ceibas, seguras de la llegada de su amado invierno, visten y engalanan nuevamente sus ramas de un follaje verde intenso, que como varita mágica, transforma el paisaje del bosque seco en un muestrario de tonalidades. El milagro de la lluvia trae la vida al campo manabita, que con afán ya está preparado para recibir esas semillas que pronto han de fecundar en el vientre de la pachamama.

En nuestra misión, una vez acabada la evaluación del sexenio del plan pastoral diocesano, debemos revisar el trabajo como Cáritas del último año para preparar la próxima programación. Es tiempo de releer nuestros esfuerzos, de tomar conciencia sobre qué debemos mejorar y qué se nos escapa de las manos.

Como familia misionera acabamos el primer compromiso de tres años, presentamos nuestra evaluación al obispo y estamos a la espera de la nueva propuesta de trabajo para un próximo compromiso. Es tiempo de revisión, de renovar las motivaciones y fundamentos en los que se basa nuestra vida misionera; de desnudar seguridades y abrir los brazos para dejarnos abrazar por el Amor de Dios. Ese abrazo de madre que nos hace entender que nuestro fundamento es amar y desde el amor aprender a servir a nuestros hermanos más débiles y desechados por la sociedad del tener, mal llamada sociedad del bienestar.EN Sta Marianita

Es momento de orar, de pedir humildad, de aparcar nuestras vanidades para que el verdadero protagonista de esta misión sea Dios. De tomar fuerte su mano, de comprometernos a amar más y mejor a todos los que nos rodean. Tiempo también de sonreír a nuestras limitaciones y debilidades y aceptarlas como compañeras de camino con las que debemos bailar cada día.

Es la ocasión de medirnos como padres, hermanos e hijos, pues la familia como primera comunidad e iglesia doméstica necesita dedicación y presencia, diálogos, encuentros y afecto compartido. Es una tentación darle un lugar secundario cuando es nuestra primera misión.

Debemos podar ramas viejas que nos dan rigidez y poca flexibilidad, quitar cargas pesadas; para adaptarnos e inculturizarnos, más si cabe, en el pueblo manabita. Labrar, abonar y regar nuestras raíces para que nazcan nuevos brotes, fuertes y frescos, que florezcan y den frutos, sólo así nacerá de nuevo la ilusión y la pasión por el evangelio, se renovará nuestra sonrisa y viviremos con alegría. Esa sonrisa del encuentro, del servicio, de la mirada cómplice del niño de la calle, del migrante sin destino, del preso que mira al cielo, de la mujer desbordada, del enfermo encamado, del hermano sin techo, del esclavo de la droga, … sonrisa que se transforma en alegría y esperanza tendiendo la mano, siendo escuchado, atendido, perdonado, comprendido, abrazado, en definitiva, amado.

El reto es Amar, amar por encima de todo y servir amando, aunque nos mientan, aunque recaigan, nos engañen,… dejar siempre una puerta abierta, un lugar de esperanza, una luz en la oscuridad, un abrazo en la soledad.

atardeceracantiladoAl atardecer, la brisa se levanta mientras rezamos desde el acantilado, nos abraza, envuelve y regala esa frescura que trae Tu presencia, los tonos anaranjados y rojizos se suceden mientras el sol se acuesta, sembrando paz y sosiego en nuestros corazones. Gracias, gracias y gracias, por cada rostro, por cada encuentro, por cada mano estrechada, por usar estas herramientas romas, por todo lo recibido, por cada esfuerzo sembrado, … una y mil veces gracias.

CONGRESO DE ECOLOGÍA INTEGRAL Y SÍNODO AMAZÓNICO EN ECUADOR

Los pasados 12 y 13 de septiembre tuvimos la gracia de participar, en representación de la arquidiócesis de Portoviejo, en el “Congreso de Ecología Integral y Sínodo Amazónico: Retos y Desafíos para el cuidado de la Casa Común en Ecuador”, mismo que tenia por objetivo crear un espacio de reflexión y plantear nuevas acciones frente a la contaminación y destrucción de la Casa Común. Este espacio fue organizado por varias instituciones católicas: La Pastoral Social- Cáritas del Ecuador, Conferencia Ecuatoriana de Religiosos (CER), Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE), Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).
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Foto1. Padre Pepe Barranco misionero comboniano de Jaén y Alexandra amigos de Radio Catolica con los que coincidimos

En el equipo íbamos un sacerdote , una religiosa, un religioso y un laico que contamos con dos ventajas: de un lado haber acabado recientemente el análisis de la realidad medio ambiental de la diócesis y de otro ser parte del equipo de formación de Cáritas. Ha sido una experiencia única, estuvimos más de 300 participantes provenientes de diferentes territorios y regiones del país, se desarrollaron varias líneas de trabajo desde el “ver, discernir y actuar”.

Desde el VER tuvimos las ponencias y exposición de experiencias y realidades en once temas diferentes: “Mecheros y Amazonía”, “Minería ilegal en Intag y problemática del río Piatúa”, “El comercio justo y solidario”, ”La explotación de la tierra y explotación del trabajo”, “La estación científica del Yasuní”, “Sierra sur y fuentes hídricas”, “La persecución y criminalización de los defensores de los derechos humanos y ambientales”, “Las amenazas para el equilibrio ambiental de Galápagos”, “Ciudades, residuos y reciclaje”, “Respuesta de los jóvenes a la crisis medio-ambiental” y “La espiritualidad ecológica”. Así mismo en un segundo momento, en el Panel Principal, se discutieron temáticas como “La dimensión cultural y ecológica del pueblo Sarayaku”, “Ecología Integral, ética y académica”, “Desafíos socio-ambientales en Ecuador”, “Ecología y mujeres”, etc.
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Foto2. Equipo de Manabí con Mons. Rafael Cob, obispo de Puyo y delegado de la CE Ecuatoriana al Sínodo de la Amazonía

Conocimos pueblos amazónicos y jefes de diferentes nacionalidades indígenas de toda la región, aprendiendo y compartiendo su visión de ecología integral. Nos compartieron costumbres, remedios ancestrales, preocupaciones, proyectos y actividades. Pudimos aportar desde experiencias puntuales y visiones diferentes para enriquecernos mutuamente. Juntos reflexionamos desde la realidad de cada diócesis.

Compartimos con compañeros de diferentes Cáritas que están muy implicados en el cuidado de la Casa Común, aprendiendo de sus procesos y recogiendo información y contactos. Así mismo pudimos saludar y dialogar con diferentes obispos, sacerdotes y religiosos implicados en el trabajo eclesial y ecológico en la Amazonía.

Para el momento del Discernir aterrizamos nuestras visiones desde el Instrumentum Laboris para el sínodo de la Amazonía, tocando los siguientes temas y elaborando tres propuestas desde cada uno de ellos: La destrucción extractivista, los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, la migración, el tipo de urbanización que necesitamos, el modelo de familia y comunidad que queremos, la corrupción social, la salud integral en la Amazonía desde el respeto a sus conocimientos ancestrales, qué es educación integral y cómo aplicarla, la conversión ecológica; todos ellos desde una visión de una ecología integral.
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Foto3. Washington Salvador Tiwi Asamat,PRESIDENTE DE LA FEDERACION PROVINCIAL DE LA NACIONALIDAD SHUAR DE ZAMORA CHINCHIPE

El Actuar e incidir lo dimensionamos en torno a seis temas concretos: Los custodios del agua, modelo económico y paradigmas de la globalización, extractivismo, derechos humanos, ciudades y ecología integral y academia y sostenibilidad.

Se hicieron los últimos aportes al sínodo. No lo sabíamos, pero el cardenal Pedro Barreto nos compartió que la iniciativa del Sínodo nació hace seis años en Ecuador en el Puyo y cierra el círculo de preparación acá mismo, en Quito, tras realizar encuentros en todos los países implicados; participando casi 90 mil personas en las reflexiones y cientos de organizaciones indígenas y colectivos sociales. Desde Ecuador, con toda humildad y cariño, le presentamos al Papa además once preguntas y once sugerencias con rostro de laicado y de mujer, de indígena empobrecido, de poblado enterrado por las grandes empresas y de trabajadores esclavizados sin identidad.

Sin querer queriendo, pusimos nuestro granito de arena al presínodo. Toda una gracia participar y conocer a tantos personajes. Algunos perseguidos y amenazados por las mineras, petroleras, haciendas esclavistas… Profetas sociales y de la iglesia, personas que están dando su vida por el planeta, la casa común y la coherencia del evangelio.
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Foto4. Patricia Gualinga, lideresa indígena de la comunidad de Sarayaku en Pastaza y representante indígena en el exterior, expresa que “el dolor más grande es la destrucción de la Amazonía, y también duele que los defensores de ella sean criminalizados, maltratados y hasta asesinados, hemos tenido excelentes experiencias al defender nuestro territorio, pero también muy amargas porque el Estado no garantiza los derechos de los pueblos pero si los de las empresas extractivistas”

NUEVOS PROFETAS

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, multitud y exteriorCuando escuchas en silencio el llamado de Dios, reflexionas sus enseñanzas; y eres capaz de abrir los ojos al hermano sufriente, casi con seguridad y en coherencia atenderás el clamor de los pobres y pondrás rostros a las diferentes expresiones de la pobreza. Manta, ciudad pequeña, costanera, acogedora, cálida, obrera,… es el tercer destino por preferencia de nuestros hermanos venezolanos que siguen huyendo forzosamente de sus hogares ante la imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas, como son agua, alimentos, salud, educación, seguridad… derechos humanos.

Como Cáritas Manta estamos dando pequeños pasos de manera coordinada con las parroquias eclesiales de la ciudad para, en la medida de nuestras posibilidades, tender la mano y aliviar el sufrimientos y la cruz que viven y cargan tantas familias. Abrimos un comedor que atiende entre 150 y 170 personas diarias, un refugio para mujeres y niños, en coordinación con otra institución un centro de atención para atender a los niños de estas familias, mientras buscan trabajo o venden cualquier cosita, y ahora queremos organizar equipos de salida nocturna para atender a las familias que duermen en las calles.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas sentadas y exteriorEsta semana tuvimos el regalo de asistir en Quito, a un encuentro de todas las instituciones de la iglesia que estamos realizando algún tipo de atención con la población que sigue llegando. Esta red se denomina “RED CLAMOR”. La idea era compartir experiencias, formarnos y coordinar actuaciones.

Los ponentes eran impresionantes personas que como iglesia están trabajando a niveles de naciones unidas o en la política nacional. Nos ayudaron a reflexionar y conocer el panorama a nivel jurídico y político que se nos viene y de qué forma va a influir en la indefensión de las cientos de personas que siguen llegando.

Pero si la formación fue buena, los testimonios que abiertamente o entre pasillos íbamos conociendo eran impresionantes. Dignos de profetas del siglo XXI, misioneros que abren sus vidas, sus casas, sus bienes y los ponen al servicio de los más necesitados. Fue así que La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas y personas de pieconocimos el testimonio de una religiosa cuya congregación después de mucha oración y reflexión ha cambiado hasta sus estatutos fundacionales, cambiando su servicio desde la enseñanza por la acogida, posada, cuidado y orientación de familias migrantes y mujeres solas o con niños. Hoy día su gran colegio se convirtió en un centro de acogida en el centro de Quito dando el testimonio de que cuando uno se abre al espíritu de Dios y realmente se pregunta: “¿Señor qué quieres de mí?” ,sólo hace falta valentía y romper las comodidades y seguridades para ser testigos del amor de Dios.

También encontramos un padrecito que salía cada tarde con su camioneta y un grupo de jóvenes a recoger a esas familias que vienen caminando con sus pocas pertenencias. Los acogen, los llevan a un albergue, les curan las heridas de sus pies y les ofrecen una comida calentita. Mientras oíamos su historia me acordaba una y otra vez de la parábola del Buen Samaritano. Religiosos que abren sus capillas en la noche como centros para descansar y reposar, religiosas que ceden sus casas cerradas para que desde Cáritas u otras congregaciones hagamos centros de acogida, laicos super comprometidos en frontera, coordinando a un lado y otro de la misma para intentar evitar la trata de personas, la vulnerabilidad del que no tiene nada,…La imagen puede contener: 6 personas, exterior

No podíamos evitar que se nos escaparan las lágrimas oyendo testimonios de situaciones inimaginables. Como a los apóstoles en el camino de Emaús sentíamos como se encendían nuestros corazones, cómo algo latía de manera especial por dentro. Cómo el llamado a servir y a animar a que otros sirvan iba a ser un fuego que llevar de vuelta a nuestros lugares de trabajo.

Ante todo lo vivido sólo una palabra nace de nuestra oración: GRACIAS, mil gracias a todos por vuestras palabras, gracias por el tiempo compartido, gracias por vuestras ganas de transformar el mundo, por ser profetas de este tiempo; y como no, gracias a Dios, por permitir que desde nuestras debilidades sigamos siendo testigos de la inmensidad de su amor en el océano de la Vida.