Aquí cabemos todos

LA REVANCHAYa cuatro meses en esta tierra que es también la nuestra. Los días frescos del verano tropical nos acarician para que nos sintamos como en casa y no extrañemos demasiado el terruño. Los niños otra vez añaden a su voz el acento latino, tan dulce y musical. Nuevos rostros se asoman a la casa, son amigos que vamos añadiendo a la mochila de la vida haciéndola más hermosa.

De nuevo acostumbrándonos a los sabores de esta rica cocina llena de matices marinos y fruta exótica.

Este último mes en la casa prestada hemos acogido a queridos amigos que hacía tiempo no veíamos. En la zona andina del Ecuador donde viven muchos de ellos, han sido las vacaciones y llegaron a compartir unos días con nuestra familia. En estas jornadas todos nos hemos apretado un poquito para hacer sitio al que ha ido llegando. Eso lo aprendimos aquí; es el valor de la acogida, de la hospitalidad; que este año además es el lema de la Arquidiócesis de Manabí.

20915404_1519330881465817_2744320818804243107_nMoisés se alegra cada vez que alguien nos visita, o cuando estamos invitados. Lleva la alegría de la casa abierta en su ADN, le encanta estar rodeado y es el que mejor acoge. Disfruta de las visitas y siente mucho la marcha de los amigos cuando tienen que retornar. A su vida también han llegado dos estupendas personas que le apoyan con la terapia de Lenguaje y la rehabilitación para que siga avanzando.

El sentimiento de familia grande se fortalece cuando hay lugar para el otro y se hace el esfuerzo de que se sienta como en su casa. No sólo del conocido, sino también del que se presenta por primera vez en nuestras vidas.

Hace unas semanas tuvimos la suerte de conocer a algunos amigos venezolanos que llegaron a Manta hace poco tiempo, huyendo de la situación desesperada de su país. Un grupo de misioneros de Manta (MIES) con sus jóvenes, nos invitaron a este sencillo encuentro con familias de Venezuela. Personas que emigran como todo el que deja lo amado detrás de sí, con el pensamiento puesto en los que se quedan y en la tierra bendita que los vio nacer; con el corazón mal herido, sino roto, por haberlo dejado todo menos la esperanza de poder volver algún día. 20953063_1519331094799129_7519768135147523096_nMuchos de ellos compartiendo el pesar de haber perdido familiares en estos últimos meses por falta de medicinas o como consecuencia de la escasez e inseguridad que afecta al país. Sin conocernos nos abrieron sus vidas y sus almas a los que esa tarde estábamos allí. ¡Cuánta acogida entre ellos, cuánta solidaridad, cuánto amor! ¡Cuántas lecciones de vida recibimos! A veces uno ve los milagros más grandes en las situaciones más sencillas y para muchos insignificantes… En esos momentos uno puede reconocer a gigantes del amor en personas humildes que ponen todo en juego por los demás. Vemos en ellos reflejados a la pobre viuda que da todo lo que necesita para que otros tengan algo. ¡Cuánto nos queda que aprender a los que vamos de cristianos! Qué lejos estamos tantas veces del corazón entregado sin condiciones de nuestro Señor, de su estilo de vida….

EQUIPO ZONALEn estos días sólo “gracias” nos salen del corazón por poder ser testigos de tanto amor. Nuestros hijos a pesar de estar metidos de cabeza en plena adolescencia, no dejan de sorprendernos con su sensibilidad ante lo que comparten con nosotros y Dios va esculpiendo en sus almas una obra nueva que quizás algún día pueda ser oasis para otros.

Agradecidos nos sentimos también con nuestra diócesis de origen, Jaén, que a través de su delegado de misiones nos ha facilitado en una buena parte la adquisición de un vehículo que nos ayuda en el trabajo diario; con nuestra asociación misionera OCASHA que no deja de apoyarnos, con nuestras familias que prescinden de nosotros y nos suplen en tantos momentos difíciles…

FURGONETALa tarea de cada día va creciendo: las clases en el Seminario diocesano, en el Instituto de estudios pastorales, las reuniones con los equipos de Cáritas, con los grupos de mujeres, con diferentes agentes de pastoral o con las autoridades, son ocasiones de poner lo que somos y tenemos al servicio de este pueblo que ahora nos acoge y nos dice continuamente: “pasen y siéntanse como en su casa, la mesa está servida”.

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LA ACOGIDA DE LOS SENCILLOS

MANTALa brisa del océano nos envuelve, abraza, acaricia nuestras vidas y nos acoge al son que marcan las olas al romper en el malecón. Como todo comienzo el de esta nueva misión no está siendo sencillo. Ser una familia numerosa, las peculiaridades de cada uno, las necesidades especiales de algunos, contratiempos inesperados de salud, problemas de movilidad, los diferentes ritmos familiares y laborales,…
Sin embargo, cada día tenemos que releer lo vivido y dar gracias, mientras el atardecer vuelve a ser un regalo de tonos rojizos, anaranjados, ese remanso de paz que alivia nuestra carga, sosiega nuestras almas y renueva nuestra ilusión.
¡Cómo quejarnos ante tantos detalles signos de tu amor!
Entre ola y ola, casi sin hacer ruido, toca nuestras vidas la presencia de Yita, una enfermera jubilada que se entrega con todas sus ganas a atender a cinco ancianos que no tienen quien los mire. Cada semana los visita, los baña, limpia y asea sus ranchitos, cura sus heridas y de paso les deja cocinando alguna pequeñez para que coman. IMG-20170717-WA0006Sonriente, nos recibe con un abrazo de esos que conmueven el corazón, nos siente compañeros en su misión y en un momento de fragilidad narra como, sin que nadie lo sepa, lucha día a día para vencer un cáncer de piel. Busca nuestro consuelo, una palabra de aliento y sin saberlo, ni pretenderlo nos da con su testimonio lecciones de vida y entrega.
La salud en nuestro querido Ecuador poco a poco ha vuelto a ser artículo de lujo. La diócesis a pesar de su interés, no puede ofrecernos un apoyo económico. El terremoto quebró todas las posibles previsiones y la situación es compleja. Es de la mano de los sencillos, de los pequeños que la “Providencia” se hace presente.
Hace unos días, tras la caída de Ana, una señora se acercó y después de preguntarme por su salud, me introdujo en el bolsillo un sobre: “Entréguele a Anita”, me pidió. Al llegar a casa y abrirlo descubrimos un “billetito” para apoyarnos con los gastos de medicinas. Entre vergüenza y sorpresa ese pequeño gesto fue luz y aliento en nuestra debilidad.
Algo parecido vivimos un miércoles al terminar de dar las clases en el seminario. Un seminarista, de los que más dificultades económicas tiene, se nos acercó con una bolsita en la mano y nos dice:”le ruego que me lo acepten”, al abrir la bolsa descubrimos diez dólares y él insiste: “es para que se puedan transportar y puedan seguir viniendo a darnos clases”.
Una vez más son los que menos pueden, los que más necesitan, quienes escriben lecciones de como compartir, ser solidarios, renunciando a lo preciso con sacrificio para que todos tengan, en vez de dar las sobras.IMG_20170708_171536
Cuando evaluamos la tarea semanal y vemos los problemas, las dificultades, la impotencia ante tanta necesidad,… tenemos el riesgo de darle la relevancia que no merecen. En nuestra oración diaria debemos recordar que eso es la misión, sembrar amor aunque no tengamos nada ni podamos nada, luchar con alegría renovada ante la adversidad, seguros de que el amor siempre, siempre da frutos. Levantarnos una y otra vez y reírnos juntos de los contratiempos.
Este sábado día quince teníamos un día denso con un taller para los miembros de los equipos de Cáritas desde las ocho hasta casi las dos; de tarde el lavado semanal de ropa y la limpieza de casa esperaban nuestra llegada. Sin embargo el día se tornó en celebración y al llegar a casa todo estaba en silencio, limpio y la ropa lavada. De su escondite salieron uno tras otro amigos, familia que habían viajado desde diferentes lugares de Riochico a festejar al cumpleañero.
Cada vivencia es un abrazo, que nos susurra al oído: “gracias por venir, ya están en casa”.
Felices, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.IMG_20170715_145639(1)

Noticias desde la R.D. del Congo

Andrés García, misionero de la Consolata al que Latiendo con el Sur apoya, nos envía esto desde la selva de la R.D. del Congo:

Queridos amigos de Latiendo,
Hola a todos. Paz y bien.

Gracias a todos por vuestra generosidad y fidelidad a través de estos años.

Quizás la amistad y familiaridad con algunos de vosotros me ha hecho creer que a través de lo que escribo en el blog estabais bastante al corriente de nuestras andadas.

Aún así, os recuerdo realizaciones puntuales, gracias a vuestro apoyo, que han sido y siguen siendo importantes en el desarrollo de nuestra misión, que es la vuestra, de la Iglesia, de nuestro Señor:

Gracias a vosotros pudimos sostener durante dos años la escolarización de un grupo de niñas pigmeas. Por varias razones no siguió, pero hoy Msima, Bako e Idey, son líderes en sus respectivos campamentos. Su presencia es una semilla que va madurando al ritmo de su edad. Las tres son madres y las tres son escuchadas por los demás cuando hablan en sus campamentos. Confío en que poco a poco se vuelvan guías maduras capaces de iluminar a los demás.

Gracias a vosotros compramos una moto que aún hoy resiste nuestras carreteras imposibles, facilitándonos el acceso a cada campamento. También echamos mano de vuestra generosidad para la gasolina, que es uno de los gastos más grandes del día a día.

Vuestra ayuda material y la experiencia profesional de Alfredo nos han ayudado a levantar las instalaciones de acogida de nuestra parroquia. Ante la incredulidad de casi todos, hemos construido un buen pórtico, que nos sirve como sala de reuniones para todos los grupos y actividades de la parroquia, dos dormitorios para los grupos y huéspedes, la casa de la enfermera Bomao y la capilla de la comunidad. Todo con la técnica de tapial.

Actualmente, nos servimos de vuestro envío periódico también para el desarrollo de la escuela itinerante de alfabetización para los pigmeos que iniciamos gracias a la colaboración, la preparación profesional y el saber hacer y estar de Elisabeth en su paso por Bayenga.

En “sedientos de vida” encontraréis todas estas realizaciones y más que sin vuestra ayuda no habrían podido llevarse a cabo.

Considero también una preciosa aportación de Latiendo el envío de las medicinas que me han ayudado literalmente a respirar durante dos años y medio.

Más allá del apoyo económico, mucho más allá, está vuestra amistad. Quienes han estado por aquí saben que a menudo, entre la multitud de personas y de actividades, la soledad es nuestra compañera, por eso, vuestra oración, vuestra amistad y fidelidad son fuerza y reorientan el silencio, dándole sentido, volviéndolo fecundo para muchas personas.

Gracias a todos, gracias por todo y gracias a nuestro Señor, al Señor de la Vida y del Amor por cada uno de vosotros.

Un saludo y una oración.

Andrés

20 de Mayo

ATERRIZANDO

CERTEZAS EN EL CAMINO

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En esta larga espera, los días han ido dejando atrás la frescura de la tierra mojada, los reflejos de la nieve, la dureza de las heladas… y van dando paso al incienso y los redobles de tambor. Las yemas brotan y florecen los almendros, los campos se visten de lilas y morados cuaresmales y la Semana Santa aliña ese cóctel de sentimientos, religiosidad y pasión. Casi sin querer, entre las despedidas de los amigos, familiares y conocidos surgen preguntas y afirmaciones que nos ayudan a revisar nuestro caminar, nuestro compromiso vital como pareja y poco a poco, como familia. Hay varias constantes que hemos ido aprendiendo en el camino y que nos han moldeado casi sin percibirlo:

De un lado la disponibilidad, estar siempre abiertos a lo que Dios nos pone delante, no aferrarnos a nada. Asumir con humildad aquello que se nos pide o que intuimos que debemos hacer, viviendo el presente, conscientes de que el pasado ya se fue y que somos lo que vivimos hoy.

totoOtro pilar que nos cimienta es estar siempre en contacto con el hermano caído, sufriente, sin oportunidades. Tocar las periferias. Compartir lo que somos con generosidad, amando, abrazando esas cruces que si bien son dolorosas también redimen y regalan ilusión y alegría. Estar siempre en camino, intentando ser fieles en el compromiso. Ir un pasito más allá de las teorías y discursos vacíos.

Tener nuestros corazones y nuestra familia abierta al que llega, al que llama, al que necesita que se le escuche, que se le abrace, que se le acompañe desde el amor. El sacramento de la acogida, un máster que no da ninguna universidad (enseñado y aprendido a través del ejemplo de los que menos tienen).

4.noel bTambién la austeridad, término a contracorriente en una sociedad del bienestar gris, tibia, acomodada en su religiosidad y falta de compromiso. Vivir con poco y compartir con generosidad. Conscientes de nuestras limitaciones y felices por nuestras capacidades, libres de la esclavitud de la imagen y del que dirán, marcando nuestros propios ritmos. Flexibles, elásticos, amando la realidad, aceptándola, conociéndola; para poco a poco, con infinita paciencia, ir encarnando el evangelio con rostros y pasiones concretas.

La reflexión y oración permanente, diaria, para huir de las vanidades y no ser protagonistas, sino herramientas más o menos válidas para la construcción de ese proyecto de Amor, de ese Reino donde la justicia sirva para defender la dignidad de todas las personas; para día tras día iniciar desde cero, aportando nuestro granito de arena a la humanidad.

1Mersy entregando ayudasFundamental, fundante en nuestras vidas es: el servicio. Decía un buen hombre al que queremos mucho: “En todo amar, en todo servir”. Ser capaces de servir siempre, en todo lugar y a toda persona. Un servicio con alegría, con risas, con la certeza de lavar los pies a Dios mismo. Un servicio que da sentido, que llena el alma, que dibuja sonrisas, que abraza sin manos y habla con la mirada. Servicio que guiña el ojo, que crea complicidad, que es contagioso y regala verdadera vida.

Gracias, mil gracias por tanto cariño regalado, por los gestos, los detalles, las llamadas,… son vitaminas para el alma. Ojalá estas letras os abracen largamente y os tomen de la mano, sabemos que compartiréis nuestro camino. Mientras, desde el Pacífico ecuatoriano, van llegando como susurros suaves brisas, frescos aromas a mango, guayaba y mar, alumbrando nuestra ida, allanando los reencuentros, abrazándonos y acogiéndonos en la distancia.Catedral arededores nevados

Un misionero entre inmigrantes: “Ha cuidado a los que nadie cuidaba”

Henrique

OMPRESS-MADRID (17-03-17) El padre Joaquín Garre, de los Misioneros de los Sagrados Corazones, ha escrito una carta a sus hermanos de congregación con motivo de la muerte del padre Henrique Scheepens, un misionero entre los inmigrantes de Cabo Verde. Ordenado sacerdote en Hertogenbosch, Países Bajos, el 23 de mayo de 1959, pasó la mayor parte de su vida en Portugal, empezando en las Azores, en el Seminario Menor de la Congregación. Después vivió en el barrio de Pedreira dos Húngaros, Algés (Lisboa), un barrio de chabolas de inmigrantes de Cabo Verde. Falleció, a los 83 años de edad, el pasado 14 de marzo en Teteringen, Países Bajos.

En su carta, Joaquín Garre agradece el regalo de este “misionero entre inmigrantes”:

“Quisiera escribir unas líneas para agradecer el regalo de la vida de un buen, un gran hermano, un buen religioso, misionero y sacerdote.

Lo titulo Harry porque así le llamaban sus más allegados. De Henrique Scheepens ss.cc. me gustaría resaltar su honda fe, su espiritualidad, su compañerismo, su humildad, su amistad, la capacidad de escucha y su dedicación a los más humildes y los más pobres desde su ser sacerdote.

No quisiera idealizarlo, cuando vives dos años en una chabola con un hermano de la misma Congregación te conoces a fondo, te conoces mucho, por eso, soy consciente de sus fallos y pequeñeces, pero los que nos regala para que lo resucitemos en nosotros es, precisamente, esa grandeza, inspirada en Damián de Molokai.

Antes de llegar a, digamos, su época más comprometida con los emigrantes, estaba ya en su cabeza, toda la formación teológica holandesa de aquel momento, actualizada con el Concilio Vaticano II, que le ayudó a ser un sacerdote cercano y atento a las necesidades de su pueblo y de su Iglesia. Recordemos que él, con el gran grupo de holandeses y después portugueses ss.cc. también, atendieron diversos seminarios a petición de los obispos porque ellos llegaban de Holanda con una fuerte y actualizada formación teológica. Impagable el servicio prestado por nuestros hermanos a la Iglesia portuguesa. Fueron muchos y fructíferos años. Conocida es también la enorme generosidad de estos holandeses que enviaron misioneros por todos lados (Indonesia, Mozambique, Brasil, etc.). Pero, Harry, como Teófilo de Veuster, se quedó en Lisboa. No era el misionero de ideas originales y rompedoras, sino que era de esos misioneros que secundan lo que otros hacen y llevan su realización hasta el final.redimensionarleer.php

Por eso, no fue el que se le ocurrió la idea de ir a los más pobres en un barrio de chabolas de Algés, cerca de Belem (Lisboa), sino que fue Jeff Martens quien se lanzó a la aventura y le arrastró con él. Pero, este intrépido e inquieto misionero se fue a los pocos meses a otras urgencias, dejando a Chico y a Henrique en su chabolita, rodeados de unos 6.000 caboverdeanos (Cabo Verde; antigua colonia portuguesa, al sur de las Islas Canarias). La gran tarea de estos hermanos, apoyados por el resto de la Región, por las hermanas y más tarde también por la PJV europea y con el apoyo de la Provincia española, no fue sólo crear escuelas y guarderías en los distintos barrios, construir capillas para poder orar o conseguir movilizar alimentos, ropa y otras necesidades urgentes, ni siquiera la creación de una cooperativa para poder enterrar a los que fallecían. Mucho más allá de todos los emprendimientos realizados para la dignificación de la vida, fue el hecho de estar presentes, en medio de un pueblo que, como emigrantes, habían perdido sus raíces. Su presencia continuada confirmaba que Dios estaba con ellos. Chico regresó a la casa central y Henrique siguió con ellos hasta el final, hasta el desmantelamiento del barrio. Pero la experiencia con su pueblo ya le había calado tanto que, para el próximo destino buscó un barrio donde vivieran los más necesitados, los de los márgenes. Así, con la ayuda de su gran amiga y colaboradora Isabel Garrido ss.cc. buscaron casa en el barrio de Galinheiras, Catujal, Unhos…

Henrique ha intentado ser motor para sus hermanos, con el Evangelio en la mano, ha procurado ser fiel a Jesús, ha cuidado a los que nadie cuidaba, ha orientado, reñido, dado confianza, escuchado, ha buscado soluciones a angustias humanas y ha sufrido en silencio las muchas veces que la impotencia se hace presente en la vida del misionero porque no puede hacer nada, más que compartir el sufrimiento del pobre. Yo sé que le inspiró nuestro San Damián de Molokai. Se juntó a eso el estilo portugués tan misionero, tan desinstalado, capaz de dejar su tierra y una enorme humanidad acrisolada en su gran familia holandesa, que le apoyó siempre, el ejemplo de su hermano Jan, que fue General de nuestra Congregación, la amistad, apoyo e intimidad de las hermanas. Todo ello, junto con el sufrimiento del pueblo que veía delante de él cada día, hizo de Él un hombre de gran corazón.

Sólo me queda agradecer a Dios poder ver en Henrique un pequeño Damián, poder ser testigo, por dos años de esta entrega y pedir a Dios que nos envíe hermanos y pastores con grandeza de corazón”.